Francisco José Fernández Ponferrada está finalizando sus estudios en Datos y Analítica de Negocio en la Universidad Loyola. Durante su etapa universitaria ha desarrollado un especial interés por el análisis de datos, la automatización y la mejora de procesos, buscando siempre entender “cómo los datos pueden ayudar a tomar mejores decisiones y aportar valor real a las organizaciones”.
Su experiencia internacional más reciente ha sido a través de unas prácticas Erasmus en Praga, formando parte del equipo de Customer Experience Spain en AB InBev. “Allí pude trabajar en un entorno internacional, participando en planificación operativa, coordinación con distintos equipos, análisis de datos y proyectos de mejora y automatización de procesos”.
De cara al futuro, afirma que le “gustaría seguir desarrollándome en ámbitos relacionados con los datos, la mejora continua, la automatización y las operaciones, en entornos internacionales y dinámicos”. También ha tenido la oportunidad de estar durante un verano a EEUU para trabajar de cara al cliente, “una experiencia muy valiosa que fue el punto de inicio de mis experiencias internacionales”.
PREGUNTA (P): ¿Por qué decidiste solicitar este intercambio? ¿Qué te llevó a elegir esta modalidad de Erasmus?
RESPUESTA (R): Tenía muchas ganas de vivir una experiencia internacional y, cuando se me presentó la oportunidad de realizar prácticas en el extranjero a través de la universidad, no me lo pensé demasiado. Me informé bien desde el primer momento, ya que cumplía con todos los requisitos para poder marcharme de prácticas al extranjero. Fue un proceso largo, pero una vez te informas bien y muestras entusiasmo y pones de tu parte, acabas encontrando oportunidades increíbles. Me parecía una ocasión muy buena para salir de mi zona de confort, aplicar lo aprendido en un contexto profesional real y conocer otra forma de trabajar y de vivir.
(P): ¿Tenías alguna expectativa previa antes de marcharte?
(R): Esperaba aprender mucho a nivel profesional, mejorar mi inglés y adaptarme a un entorno completamente nuevo. También tenía curiosidad por descubrir cómo era trabajar en una empresa internacional y convivir en una ciudad diferente. La experiencia superó mis expectativas, tanto por lo aprendido en el trabajo como por todo lo vivido fuera de él.
(P): Como estudiante, ¿qué te ha aportado esta experiencia de práctica internacional a nivel formativo?
(R): Me ha permitido aplicar conocimientos de mi carrera en un entorno real y entender mejor cómo los datos, los procesos y la coordinación entre equipos influyen en el día a día de una empresa. Además, he desarrollado más autonomía, capacidad de organización y seguridad a la hora de afrontar retos nuevos. Soy una persona que le apasiona la carrera que está estudiando, y he podido aplicar todo lo aprendido en mi estancia, algo de lo que estoy muy satisfecho.
(P): ¿Crees que todo ello influirá en tu futuro profesional? ¿De qué manera?
(R): Sin duda. Me ha aportado soltura en situaciones desconocidas, más confianza en mi campo de estudio y, sobre todo, habilidades multiculturales. Haber trabajado con personas de distintos países y perfiles me ha enseñado a adaptarme, comunicarme mejor y entender la importancia de colaborar en entornos internacionales. Creo que todo ello será muy útil en mi futuro profesional.

(P): ¿Qué destacas de tu vida universitaria en Loyola? ¿Crees que Loyola marca la diferencia? ¿Cómo es estudiar aquí?
(R): De Loyola destacaría el trato cercano, la orientación práctica de los estudios y la facilidad para conectar lo académico con oportunidades reales de desarrollo profesional. En mi caso, la posibilidad de acceder a unas prácticas internacionales ha sido una experiencia muy valiosa. Creo que estudiar en Loyola supone estar en un entorno que impulsa a los estudiantes a crecer, asumir retos y aprovechar oportunidades dentro y fuera de España. Le agradezco mucho a la universidad esta increíble oportunidad que me ha brindado, ha sido como un sueño. Nuevos retos, nuevas experiencias y formas de trabajar.
(P): ¿Qué recomendarías a un estudiante de Loyola que esté pensando en irse fuera y no lo tiene claro o no sabe las oportunidades que existen?
(R): Le recomendaría informarse, hablar con la universidad y preguntar a personas que ya hayan vivido experiencias similares. Muchas veces la principal barrera es el miedo a salir de la zona de confort, pero irse fuera te hace crecer mucho más de lo que imaginas. Es una oportunidad para aprender, conocer nuevas personas, mejorar idiomas y descubrir capacidades que quizá no sabías que tenías. Yo mismo tenía muchas dudas de marcharme, siempre hay dudas antes de dar ese paso final, pero creo que luego todo estudiante lo acaba agradeciendo, y creo que es una oportunidad que debemos aprovechar.
(P): ¿Algún consejo práctico antes de marcharse? ¿Por qué dirías que merece la pena vivir esta experiencia? ¿Qué te llevas de esta experiencia a nivel personal?
(R): Mi principal consejo sería ir sin miedo y aprovechar todas las oportunidades que se presenten. Antes de marcharse ayuda organizar bien la parte práctica, como alojamiento, documentación y presupuesto, pero también ir con una mentalidad abierta y con ganas de conocer gente nueva. Merece la pena porque no es solo una experiencia profesional o académica: te permite crecer personalmente, ganar independencia y aprender a desenvolverte en situaciones nuevas. Me llevo muchos aprendizajes, momentos muy especiales y amistades que han hecho que Praga sea mucho más que una ciudad de paso. He podido conocer a personas increíbles que se quedarán marcadas por siempre, incluso compañeros de trabajo maravillosos. Sin duda, la vuelta fue dura, pero muy orgulloso de todo lo vivido, que, al fin y al cabo, como estudiante, es algo de lo que uno más se enorgullece.




