En la Universidad Loyola, la investigación en este ámbito se articula a través de distintas líneas complementarias que combinan excelencia científica, transferencia de conocimiento e impacto social. Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, la universidad pone en valor algunas de sus principales aportaciones en este campo.
La lucha contra el cáncer exige un enfoque científico integral que abarque desde la prevención y el diagnóstico precoz hasta la mejora de los tratamientos y la reducción de sus efectos adversos.
Uno de los ejes estratégicos de esta investigación es la prevención basada en evidencia científica, especialmente relevante en enfermedades con alta incidencia como el cáncer de piel. En esta línea se desarrolla el proyecto PIPPA-DH, un programa integral de prevención del cáncer de piel impulsado por personal investigador de la Universidad Loyola en colaboración con el Ayuntamiento de Dos Hermanas. Esta iniciativa traslada el conocimiento científico a la acción pública mediante formación específica, chequeos cutáneos, revisión de medicamentos fototóxicos y campañas de concienciación dirigidas tanto a trabajadores especialmente expuestos como a la población general, reforzando el papel de la ciencia en la mejora de las políticas públicas de salud.
Junto a la prevención, la Universidad Loyola apuesta por la detección precoz y el seguimiento del cáncer, ámbitos en los que la investigación en biopsia líquida está adquiriendo un papel cada vez más relevante. En este contexto destaca el trabajo de Carmen Campos, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias de la Salud, cuya tesis doctoral fue reconocida con el Primer Premio Talento y Tecnología 2023 del Ayuntamiento de Madrid.
Su investigación se centra en el estudio de las vesículas extracelulares, pequeñas estructuras liberadas por las células que transportan información molecular y pueden encontrarse en fluidos biológicos como sangre u orina. El desarrollo de metodologías de alto rendimiento para analizarlas ha permitido avanzar en la identificación de biomarcadores tumorales, abriendo nuevas posibilidades para una biopsia líquida no invasiva, accesible y aplicable en entornos clínicos convencionales. Los métodos desarrollados han demostrado su utilidad en distintos tipos de cáncer, incluido el melanoma metastásico, y han dado lugar a publicaciones científicas internacionales, así como a una patente licenciada para su comercialización, reforzando la transferencia del conocimiento a la sociedad.
Otro de los pilares de la investigación oncológica en la Universidad Loyola es el estudio de los mecanismos biológicos que permiten el crecimiento tumoral, en particular la angiogénesis, el proceso por el cual se forman nuevos vasos sanguíneos. Comprender cómo los tumores estimulan la creación de vasos que les proporcionan oxígeno y nutrientes resulta clave para diseñar terapias más eficaces y seguras. En este ámbito destaca la labor de Macarena Fernández Chacón, profesora e investigadora de la Facultad de Ciencias de la Salud.
Su investigación ha contribuido de manera decisiva a explicar por qué algunos fármacos utilizados en oncología producen efectos secundarios cardiovasculares. Un estudio liderado por esta investigadora y publicado en Nature Cardiovascular Research ha demostrado que la toxicidad vascular asociada a estos tratamientos no se debe a la activación de genes relacionados con la angiogénesis, como se pensaba hasta ahora, sino a alteraciones en la arquitectura de los vasos sanguíneos que afectan al flujo normal de la sangre. Este hallazgo abre la puerta al desarrollo de tratamientos oncológicos más seguros, capaces de frenar el crecimiento tumoral minimizando el daño en órganos sanos.
En el Día Mundial contra el Cáncer, la universidad reafirma así su apuesta por una investigación que integra prevención, diagnóstico, tratamiento e impacto social, alineando excelencia académica y responsabilidad con los grandes retos de la salud pública.



