Un estudio demuestra cómo el mindfulness puede ayudar a aliviar el estrés laboral

12/05/2026

El trabajo, en el que participa la investigadora de la Universidad Loyola Raquel Ruiz Íñiguez, analiza más de una veintena de investigaciones para evaluar la eficacia del mindfulness en el entorno laboral. La revisión muestra que estas intervenciones pueden favorecer la desconexión mental del trabajo y mejorar indicadores como el estrés, la fatiga o la calidad del sueño.

Un estudio reciente analiza si las intervenciones basadas en mindfulness pueden contribuir a la recuperación del estrés laboral y facilitar la desconexión mental del trabajo. La investigación, llevada a cabo por la investigadora Raquel Ruiz Íñiguez, del Departamento de Ciencias Clínicas y de la Salud de la Universidad Loyola junto al investigador Carlos María Alcover, de la Universidad Rey Juan Carlos I, ha sido publicada en la revista científica Cogent Psychology bajo el título “Mapping the evidence on the effectiveness of mindfulness-based interventions as a stress recovery strategy in the workplace: a scoping review”, revisa de forma sistemática la evidencia disponible para evaluar hasta qué punto estas prácticas favorecen la recuperación psicológica de los trabajadores tras la jornada laboral.

El trabajo revisa de forma sistemática la evidencia disponible para evaluar hasta qué punto estas prácticas favorecen la recuperación psicológica de los trabajadores tras la jornada laboral. La investigación parte de una idea central: recuperarse del estrés no depende solo de dejar de trabajar, sino también de la capacidad de desconectar mentalmente de las exigencias laborales durante el tiempo de descanso.

Esta capacidad, conocida como desapego psicológico, ocupa un lugar central en el modelo teórico que guía la investigación, el denominado stressor-detachment model of recovery from work, que entiende la recuperación como el proceso por el que la persona vuelve a niveles previos de activación y tensión tras la jornada laboral.

A partir de este enfoque, la revisión se plantea una pregunta concreta: hasta qué punto las intervenciones basadas en mindfulness ayudan a los trabajadores a recuperarse del estrés y qué efectos puede tener esa recuperación en su salud y bienestar. Para responder a esta cuestión, los autores analizaron la literatura científica disponible hasta octubre de 2024 y seleccionaron finalmente 22 estudios sobre este tipo de intervenciones en contextos laborales.

Una herramienta para favorecer la desconexión del trabajo

El artículo pone de relieve que cada vez más personas tienen dificultades para desconectar del trabajo y recuperarse del desgaste que genera la jornada laboral. En este contexto, el mindfulness aparece como una herramienta que puede ayudar a “parar”, centrar la atención en el presente y dejar a un lado, al menos temporalmente, las preocupaciones y pensamientos relacionados con el trabajo.

Como explica Raquel Ruiz Íñiguez, “mindfulness puede ayudarte a desconectar del trabajo. Con un programa de entorno a 6-8 semanas podrás aprender a practicarlo”. Según la investigadora, su práctica habitual puede contribuir a “reducir los pensamientos recurrentes sobre el trabajo, esos que te inundan la cabeza por la noche, cuando no puedes dormir, reducir el estrés y el agotamiento emocional”.

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Los autores del estudio Raquel Ruiz Íñiguez, de la Universidad Loyola y Carlos María Alcover, de la Universidad Rey Juan Carlos I

La revisión muestra además que no existe una única forma de aplicar este tipo de intervenciones. Los estudios analizados incluyen desde programas más estructurados hasta ejercicios breves, sesiones online, audios guiados o prácticas que cada persona realiza por su cuenta. También hay muchas diferencias en la duración: algunas intervenciones apenas duran unos minutos, mientras que otras se desarrollan a lo largo de varias semanas o incluso durante meses. Aun así, lo más habitual es que estos programas duren entre dos y seis semanas.

Los perfiles profesionales de las personas participantes también son muy diversos. La revisión incluye estudios con trabajadores de distintos sectores, personal sanitario, deportistas, mandos intermedios, empleados del ámbito tecnológico, personal administrativo, militares o docentes, en entornos como empresas, centros sanitarios, instituciones educativas o entidades deportivas. La mayoría de las investigaciones revisadas proceden de países europeos.

Qué efectos muestra la evidencia

Los resultados apuntan a que este tipo de intervenciones pueden ayudar a las personas trabajadoras a recuperarse mejor del estrés laboral, sobre todo porque facilitan algo clave: desconectar mentalmente del trabajo cuando termina la jornada. La revisión recoge mejoras en esa capacidad de “dejar atrás” las preocupaciones laborales, pero también en otros aspectos relacionados con la recuperación, como la relajación, la sensación de control o un mejor equilibrio entre el esfuerzo realizado y el descanso necesario.

Además, el estudio relaciona estas prácticas con efectos positivos en distintos indicadores de salud y bienestar. Entre ellos, una menor sensación de estrés, agotamiento y fatiga, así como mejoras en la calidad del sueño. También se observan resultados favorables en aspectos como el equilibrio entre vida personal y laboral, la satisfacción con la vida, el bienestar psicológico, la implicación con el trabajo o recursos personales como la resiliencia y la confianza en la propia capacidad para afrontar situaciones difíciles.

La revisión también sugiere que los programas de duración media, de entre seis y ocho semanas, suelen ofrecer resultados más consistentes que los formatos muy breves. Aunque las intervenciones cortas pueden generar beneficios rápidos, las que duran menos de dos semanas no siempre producen cambios claros, lo que apunta a que hace falta un tiempo mínimo de práctica para que estas herramientas resulten realmente útiles.

Una estrategia útil, aunque no necesariamente superior a otras

El estudio también introduce un matiz importante: el mindfulness puede ser útil para reducir el estrés laboral, pero no siempre muestra ventajas claras frente a otras prácticas de recuperación. En varios estudios, sus efectos son comparables a los observados con estrategias como el ejercicio físico, la relajación o los descansos activos.

En este sentido, Ruiz Íñiguez señala que “el nivel de reducción de estrés que se logra mediante el mindfulness puede ser similar al de otras prácticas habituales, como el ejercicio físico”. Sin embargo, destaca que esta práctica tiene un valor específico porque “ayuda a centrar la atención en el presente y a mantener una curiosidad abierta hacia la experiencia”.

La investigadora añade que estos componentes actúan como una estrategia de “segmentación cognitivo-emocional”, capaz de interrumpir la rumiación sobre el trabajo y facilitar la desconexión mental.

Una revisión para orientar futuras intervenciones

Los autores subrayan la necesidad de seguir investigando qué formatos, dosis, protocolos y condiciones hacen más eficaces estas intervenciones. También reclaman diseños más estandarizados y basados en la evidencia para comprender mejor sus mecanismos de acción y su efecto sostenido en el tiempo.

En ese sentido, la investigación aporta una base útil para orientar futuras intervenciones dirigidas a mejorar la salud psicológica de los trabajadores y su capacidad de recuperación frente al estrés cotidiano, en un contexto en el que desconectar del trabajo se ha convertido en una necesidad cada vez más relevante para el bienestar.

Referencia bibliográfica

Ruiz Íñiguez, R., y Alcover, C.-M. (2026). Mapping the evidence on the effectiveness of mindfulness-based interventions as a stress recovery strategy in the workplace: A scoping review. Cogent Psychology, 13 (1). https://doi.org/10.1080/23311908.2026.2626601

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Investigación