Por Horacio Molina, director del departamento de Economía Financiera y Contabilidad y codirector del Programa Experto en Finanzas para no Financieros.
¿Qué aporta la función financiera a una empresa? El equipo financiero desempeña algunas actividades importantes. Ayudan a entender cómo funciona el negocio, cómo genera valor, cómo se transforma ese valor en caja y qué decisiones permiten crecer de forma sostenible.
Si tuviera que destacar las más relevantes citaría las tres siguientes:
La información financiera permite comunicarse efectivamente con los aportantes de financiación, ya sean los accionistas actuales, los futuros inversores o las entidades financieras que prestan a la empresa. Esta información histórica relata el rendimiento habitual del negocio, cómo este se traduce en caja, así como los recursos disponibles y los compromisos adquiridos.
Cuando se trata de conseguir nueva financiación, esta comunicación suele acompañarse de un plan de negocio que también se cuantifica mediante unos estados financieros prospectivos. Es decir, la comprensión del significado de estas cifras es clave para transmitir el proyecto que se ha gestionado o para el que se invita a embarcarse a un inversor o una entidad financiera.
La información también tiene una función estratégica cuando se diseña para evaluar las palancas del negocio. La entidad ha de definir aquellos indicadores clave que permiten la consecución de los resultados deseados en términos de comercialización, gestión del talento, procesos y su impacto en las cifras globales del negocio. Asimismo, la información ayuda a determinar el coste que suponen los distintos productos o servicios, los departamentos y, con ello, diagnosticar dónde efectuar mejoras. Qué duda cabe que esta información es esencial para fijar la política de precios. La información interna ayuda a establecer mediante la elaboración de presupuestos el cuadro de objetivos que deben tener las unidades de negocio y los profesionales de la empresa.
Estos dos paquetes de información externa e interna permiten racionalizar, en clave económica, la visión que tenemos de nuestro negocio, incluso revisar alguna de nuestras premisas. Con ella, será posible determinar las necesidades de inversión y de financiación con las que se puedan alcanzar los objetivos previstos.
La dinámica de un negocio en crecimiento exige unas necesidades de financiación por el crecimiento del capital circulante que deben ser tenidas en cuenta a la hora de planificar la aplicación de excedentes o prever una financiación específica. Asimismo, la función financiera evalúa los proyectos de inversión en términos de descuento de flujos de caja y las rentabilidades implícitas son comparadas con el coste de financiación. Los conceptos que subyacen detrás de esas cifras ayudan a entender cuándo un negocio es rentable, pero, sobre todo, yendo más allá del sentido común, introduce una disciplina en su determinación y su conocimiento ayuda a facilitar la comunicación con los equipos técnicos que hablan con este lenguaje. Toda evaluación de un negocio exige un ejercicio de estimación para reducir la incertidumbre a la hora de decidir, por eso, quien toma la decisión, debe ser consciente de cuáles son los puntos clave a cuestionarse.
El Diploma de Experto en Finanzas para no Financieros pretende familiarizar al directivo o empresario no versado en fundamentos de finanzas en lo que los números cuentan, cómo los expertos atrapan la realidad con sus metodologías para facilitar la decisión de inversión o financiación y qué tipo de información se puede elaborar para tener un juicio más equilibrado.
La información es un activo estratégico en un negocio y hay que manejarla con naturalidad. Aunque en el futuro, cada vez utilicemos más la inteligencia artificial, el botón final de las decisiones lo tienen los directivos y empresarios y estos han de ser capaces de tomar una posición con dicha información. Un negocio es un relato sobre cómo atender unas necesidades, pero por debajo de ese relato existen unos números que nos cuentan cómo ese modelo de negocio se convierte en caja. Esta representación es más difícil que sea afectada por alucinaciones.
Como el objetivo es un cambio de visión personal, el programa se extiende en 8 módulos durante 8 meses. El formato es poco invasivo en la actividad ordinaria del directivo o empresario y cuenta con dos reuniones semanales de 90 minutos cada una de ellas, donde se desarrollarán situaciones previamente planteadas y preparadas por los participantes.
Una vez al mes se tendrá una jornada de día completo, 6 horas, en las que se efectuará una recapitulación del módulo mediante dinámicas de casos, favoreciendo el contacto entre los participantes. La extensión en el tiempo, 8 meses, y el carácter participativo pretende encajar y asentar mejor los conceptos financieros en la experiencia personal de cada participante.
Este programa es especialmente útil para quien no está en el día a día de finanzas y toman o tomarán decisiones clave en el negocio. Así, está pensado para:
- Empresarios con formación técnica, pero que esta no es empresarial.
- Empresarios en primera línea o a los que lo harán en unos años como consecuencia del relevo generacional y que ya están enrolados en el negocio.
- Directivos de unidades de negocio que deben gestionarla como una empresa.



