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MAR MUÑIZ @MarMunizRuiz Jueves, 25 junio 2020 

 

¿Han subido tus facturas en el confinamiento? Así puedes ahorrar

Durante la reclusión por la Covid-19 las familias han consumido un 2,2% más de electricidad, una cifra que la OCU eleva al 28% en las semanas previas a la desescalada. Este incremento se ha compensado en muchos casos por una bajada del precio de la energía.

 

Durante el confinamiento decretado para frenar la expansión de la pandemia, los trabajadores se quedaron en casa, los comercios no esenciales cerraron, la industria paró y las aulas se vaciaron de niños. Toda actividad cotidiana pasó a desarrollarse en los hogares, en el súper y, en caso de necesidad, en las farmacias.

 

Una de las repercusiones del encierro ha sido el incremento del consumo de suministros básicos en los usuarios domésticos: gastamos más agua, más gas y más electricidad, una dinámica que se mantiene aunque la normalidad se va restableciendo.

 

Pedro Rodríguez Cortés, catedrático de Ingeniería Eléctrica y director de LOYOLATECH, el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad Loyola, explica algunos de los cambios que se han producido en el perfil energético de un consumidor medio. Aporta detalles curiosos, como que hasta el consumo eléctrico de los frigoríficos se ha disparado, "porque no hemos parado de abrirlos y cerrarlos", y que otros consumos también han aumentado, aunque no salgan del bolsillo de los particulares. Se refiere, por ejemplo, a que el uso de internet, por las videoconferencias, el teletrabajo, el visionado de contenido audiovisual en streaming, etc., ha supuesto que los centros de datos de los que dependen han consumido mucha más energía.

 

Hay dos razones para ello. De un lado, en la factura que paga el consumidor la carga que supone el consumo propiamente dicho es pequeña, en favor de conceptos fijos como la potencia contratada, impuestos para mantener las infraestructuras eléctricas, incentivos a las renovables, alquileres de equipos, IVA, etc.

 

El otro motivo, advierte la OCU, es que los consumidores con tarifas fijas contratadas no acceden a las fluctuaciones del precio, ni cuando sube ni cuando baja.

 

MEJOR EL PVPC

 

Estas siglas responden a Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor, antes llamada Tarifa de Último Recurso. Se trata de una tarifa regulada por el Gobierno y que cambia cada hora en función de la oferta y la demanda. La OCU estima que un hogar medio con la PVPC habrá visto reducida su factura hasta 5 euros al mes en abril (el mes más crítico), pese a consumir más. Por contra, quienes mantienen una tarifa fija habrán sufrido un incremento medio de unos 14 euros por mes. Estas estimaciones toman como referencia el mes de abril de 2019.

 

Por eso, este organismo recomienda a los usuarios que tengan una tarifa con precio fijo que la comprueben y, si no es competitiva, que la cambien por la PVPC.

 

AJUSTE DE POTENCIA

 

Dice Greenpeace que por cada kilovatio contratado que no se utiliza, el usuario gasta 5 euros de más al mes. Para ajustarla a lo que cada usuario necesita, recomiendan aproximarla al mes con el consumo más alto en el último año. Pero cuidado con los ajustes excesivos. Por un lado, es un trámite que las compañías cobran (en torno a los 10 euros) y, por otro, si se usan varios equipos al mismo tiempo, una dinámica frecuente durante el confinamiento.

 

Consejos para 'arañar' algún euro en la factura

 

1. Cambiarse a la tarifa regulada PVPC. En el mercado regulado por el Gobierno, la electricidad varía de precio en función de la oferta y la demanda. Con esta tarifa, el consumidor puede aprovechar esas fluctuaciones en el precio.

2. Discriminación horaria. Tanto en el mercado libre como en el regulado, es recomendable solicitar la Discriminación Horaria, por la que el consumo en horas valle (22h-12h en invierno, y 23h-13h en verano) es más barato y en hora punta, más caro. La OCU estima que, sin cambiar hábitos, se pueden ahorrar unos 80 euros al año.

3. Temporizadores y termostatos. Es la mejor manera de controlar, sobre todo, los aparatos de climatización, como la calefacción y los aires acondicionados. De este modo, sólo estarán en funcionamiento cuando realmente se necesitan.

4. No llenar el frigorífico. Es uno de los electrodomésticos que más consume porque, además, solemos abrirlo con frecuencia. Hay que asegurarse de que cierra bien y no llenarlo, para que el aire circule entre los alimentos.

5. Luces LED y reducir la potencia. Cada 1,15 Kw de potencia suponen casi 50 euros al año, así que es preciso ajustarla al consumo real. Además, según la compañía Lucera, con las luces LED se ahorra el 88% con respecto a la iluminación convencional.

 

 

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