Loyola inicia en Honduras un sistema de prevención y atención a victimas de violencia de género en un entorno post COVID-19

El Instituto de Desarrollo de la Universidad Loyola, Fundación ETEA junto con investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad Loyola elaborarán estrategias para atender a mujeres víctimas de violencia y otros grupos vulnerables agudizados por la pandemia.

 El Instituto de Desarrollo de la Universidad Loyola, Fundación ETEA, junto con otros investigadores de la Universidad Loyola de diversas disciplinas abordarán a lo largo de los próximos tres años un proyectos financiado por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional denominado “Mejora de los servicios de prevención y atención a víctimas de violencias de género y personas con dependencia de alcohol y drogas en el contexto post COVID-19 en Santa Rosa de Copan, Honduras”.

El proyecto tratará de aplicar diversas estrategias encaminadas a prevenir y atender a víctimas de violencia de género y grupos vulnerables de esta región hondureña, zona en la que tras la declaración de Estado de Emergencia por la pandemia se han visto disminuidas las atenciones a las víctimas aun observándose un crecimiento de la violencia contra las mujeres.

El equipo de investigadores que abordará el trabajo está liderado por Michela Accerenzi, Coordinadora Regional para Centroamérica en la Fundación ETEA, especializada en Género, Economía del Desarrollo, Cooperación Internacional y Ayuda Humanitaria. Los objetivos prioritarios del proyecto son el fortalecimiento del sistema de prevención y atención integral a víctimas de violencia de género, la mejora de las capacidades institucionales de sensibilización, prevención y detección de atención a grupos vulnerables y a la vez la sensibilización de la población para que no se produzcan discriminaciones, violencia y violaciones de derechos humanos a grupos vulnerables.

Atención a grupos vulnerables castigados por la pandemia

Junto con el equipo de expertos en desarrollo de la Fundación ETEA los investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad Loyola expertos en tratamiento de adicciones participarán en el proyecto para atender a grupos vulnerables dependientes de alguna sustancia al igual que a personas LGTBIQ+ que sufren discriminación.

Este proyecto recién comenzado es continuidad de otro similar que se desarrolla desde 2018 con el fin de contribuir a la erradicación de estos maltratos inhumanos y degradantes por razones de género en la misma zona. El proyecto anterior ya ha puesto en marcha un sistema de atención y prevención de violencias de género, trata y explotación sexual comercial y propuso la elaboración de la propuesta de Ley de Casas Refugio para que se garantice su funcionamiento y la creación de nuevos de acuerdo a la necesidad.

El confinamiento ha aislado a las mujeres de los recursos

Actualmente, debido a los efectos de la pandemia, ha sido necesaria la continuidad de estas acciones, incluso con más medidas y esfuerzos encaminados a todos los sectores más vulnerables. Según la ONU, la situación actual de pandemia que vivmos continúa siendo desfavorable para la mujer. El confinamiento aviva la tensión generada por preocupaciones relacionadas con la seguridad, la salud y el dinero. Asimismo, refuerza el aislamiento de las mujeres que tienen compañeros violentos, separándolas de las personas y los recursos que mejor pueden ayudarlas.

“La crisis generada por el COVID-19 impulsó muchos cambios, nos obligó a replantear metodologías de intervención en terreno, a cambiar las dinámicas de actuación, de contacto con las personas y también evidenció la responsabilidad que enfrentan las mujeres en el desarrollo económico de los pueblos”, afirmaba Michela Accerenzi, Coordinadora Regional de la Fundación ETEA en Centroamérica y responsable principal del proyecto.

En los últimos 12 meses, 243 millones de mujeres y niñas (edades entre 15 y 49 años) de todo el mundo han sufrido violencia sexual o física por parte de un compañero sentimental. Y, con el avance de la pandemia, es probable que esta cifra crezca con múltiples efectos en el bienestar de las mujeres, su salud sexual y reproductiva, su salud mental y su capacidad de liderar la recuperación de nuestras sociedades y economías. Según el Instituto Nacional de la Mujer (INAM) en su Boletín Especial COVID-19 y Género, con estadísticas a mayo 2020, durante el periodo de confinamiento los índices de la violencia de género van en incremento, debido al aumento de las tensiones en el hogar.

La identificación de las acciones propuestas para el proyecto se ha realizado de forma conjunta entre Casa Hogar y Fundación ETEA, con el apoyo de otras instituciones responsables de la prevención y atención a violencias de género, entre ellas: El Instituto Nacional de la Mujer (INAM), el Módulo de Atención Integral Especializado (MAIE) del Ministerio Público, Centro de la Mujer Copaneca Oficina Municipal (CMC-OMM), Comisión Ciudadana de Mujeres Solidarias (CCMS), Juzgado de Letras, y representantes de la Red contra la Violencia Doméstica, que es un espacio de concertación entre entes operadores de justicias (OPJ), gobierno local y organizaciones de la sociedad civil (OSC).

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