La ciencia de la Universidad Loyola atrae a centenares de personas en la Noche Europea de los Investigadores

28/09/2026
La ciencia de la Universidad Loyola atrae a centenares de personas en la Noche Europea de los Investigadores

La Universidad Loyola volvió a acercar la ciencia a la ciudadanía durante la celebración de la Noche Europea de los Investigadores de Sevilla, una jornada en la que centenares de personas se acercaron a los diferentes estands y actividades protagonizados por investigadores e investigadoras de la Universidad.

La cita, celebrada el viernes 25 de septiembre, permitió compartir con el público investigaciones relacionadas con ámbitos como la genética, la medicina, la ingeniería, la neurociencia, la nutrición o la microbiología a través de propuestas divulgativas, demostraciones y actividades prácticas.

La participación de la Universidad Loyola contó con una gran acogida por parte de las familias y, especialmente, de los niños y niñas que durante toda la tarde se acercaron a los espacios de los distintos departamentos para aprender, experimentar y trasladar directamente a los investigadores sus preguntas y curiosidades.

Alrededor de treinta investigadores e investigadoras de Loyola participaron en una programación distribuida principalmente entre el Museo Casa de la Ciencia y la Fundación Valentín de Madariaga, acercando su trabajo científico a públicos de todas las edades.

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Ciencia para experimentar y preguntar

En la Casa de la Ciencia, el público pudo conocer de primera mano diferentes líneas de investigación de la Universidad a través de propuestas diseñadas para aprender experimentando.

Una de ellas fue «El corazón al microscopio: cuida tus células, cuida tu salud», que permitió observar muestras de tejido cardíaco y válvulas mediante un microscopio con cámara, explorar un modelo anatómico del corazón y conocer la importancia de los hábitos saludables para prevenir enfermedades cardiovasculares.

La neurociencia también despertó el interés de los asistentes con «Nuestro cerebro nos habla», una actividad que mostró cómo se comunican las neuronas y cómo puede registrarse de manera no invasiva la actividad eléctrica cerebral mediante electroencefalografía.

También despertó la curiosidad de los asistentes «Cuando los virus salvan vidas: fagoterapia frente a la resistencia antibiótica», una propuesta que permitió descubrir de forma visual y participativa cómo actúan los bacteriófagos, virus capaces de infectar determinadas bacterias, y conocer el potencial de su estudio para desarrollar nuevas estrategias frente al creciente problema de la resistencia a los antibióticos.

Las familias, protagonistas de la divulgación

Las actividades dirigidas al público infantil estuvieron entre las que despertaron mayor interés durante la jornada.

En «La máscara superhéroica frente al sol: protegiéndonos con crema mágica», niños y niñas pudieron comprobar mediante una cámara ultravioleta cómo actúa el protector solar sobre la piel y aprender de manera visual la importancia de la fotoprotección. La actividad se enmarca en el proyecto Pippa, financiado por FECYT y orientado a la prevención del cáncer de piel.

También tuvo una notable acogida «La piscina de las etiquetas: descubre los secretos de los alimentos», donde los más pequeños aprendieron a interpretar ingredientes, azúcares, grasas y kilocalorías mientras buscaban envases escondidos en una piscina de bolas y los clasificaban utilizando un sistema de semáforo nutricional.

El carácter participativo de estas propuestas convirtió los estands de Loyola en espacios de encuentro entre investigadores y ciudadanía. Las preguntas, juegos y demostraciones facilitaron que conceptos científicos complejos pudieran abordarse de una forma cercana y comprensible, despertando especialmente la curiosidad de niños y niñas.

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Ingeniería, medicina, genética y arte

La programación de la Universidad Loyola se extendió también hasta la Fundación Valentín de Madariaga, donde la ciencia dialogó con otras disciplinas.

El investigador del Departamento de Ingeniería José María Manzano protagonizó «Ingenieros y médicos: una alianza al servicio de la vida», en la que mostró diferentes ejemplos de cómo tecnologías como la inteligencia artificial, el control automático o la visión artificial pueden aplicarse al ámbito sanitario.

Entre los casos presentados se encuentran el control inteligente de bombas de insulina, la selección de válvulas aórticas, la predicción de la evolución de miomas uterinos o la detección de órganos y fracturas, ejemplos que muestran las posibilidades que abre la colaboración entre la ingeniería y la medicina.

Por su parte, el divulgador científico Álvaro Carmona (@sdesiencia) llevó al público desde el arte hasta la genética a través de «Lo que la muerte dejó escrito». Partiendo de la obra El triunfo de la muerte, de Pieter Brueghel el Viejo, la actividad abordó las huellas que grandes epidemias como la peste negra pudieron dejar en la evolución humana y cómo el análisis del ADN antiguo permite hoy estudiar esos procesos.

También hubo espacio para el diálogo entre ciencia y creación artística con «Encuentros Tékne: la voz en las artes», una propuesta que despertó el interés de numerosos asistentes. La actividad incluyó una performance que combinó canto barroco, pintura abstracta, danza y baile flamenco, y permitió acercar al público el trabajo del grupo de investigación Tékne, centrado en explorar la creación artística como objeto y método de investigación y en reforzar el papel de las artes dentro de la ciencia.

Acercar la investigación a la sociedad

La participación de la Universidad Loyola volvió a poner de manifiesto el interés ciudadano por conocer cómo se desarrolla la investigación y qué aplicaciones puede tener en la vida cotidiana.

Durante toda la jornada, los investigadores e investigadoras pudieron explicar directamente su trabajo, responder a las preguntas del público y compartir con las familias el valor de la ciencia como herramienta para comprender el mundo y afrontar algunos de los principales retos sociales.

La Noche Europea de los Investigadores reunió este año en Sevilla decenas de actividades organizadas por instituciones científicas y académicas de la ciudad y convirtió diferentes espacios en lugares de encuentro entre ciencia y sociedad.

La iniciativa forma parte de MSCA and Citizens de la Unión Europea, financiada dentro de las acciones Marie Skłodowska-Curie del programa Horizonte Europa. En Andalucía está coordinada por la Fundación Descubre, con financiación de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación y fondos propios.

Consulta en Flickr el álbum completo de imágenes de la participación de la Universidad Loyola en la Noche Europea de los Investigadores.

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