La Universidad Loyola desarrolla además una línea de investigación sobre derechos humanos y migraciones en la Frontera Sur dentro del Centro de Investigación de Referencia (CIR) en Migraciones de UNIJES.
¿Qué implica hablar hoy de migraciones y refugio desde una perspectiva de justicia social? ¿Cómo pueden la investigación académica, la cooperación internacional y la acción social ayudar a comprender uno de los fenómenos más complejos de nuestro tiempo? Estas cuestiones centraron la jornada organizada por la Universidad Loyola en el marco de los encuentros Loyola Network Talks, que reunió a especialistas, personal investigador y representantes de organizaciones vinculadas al acompañamiento de personas migrantes y refugiadas.
El encuentro, impulsado por el Grupo de Investigación en Migraciones y la Unidad de Alianzas Internacionales del Vicerrectorado de Docencia e Internacionalización, generó un espacio de análisis y transferencia de conocimiento sobre movilidad humana, migraciones forzadas y protección de los derechos humanos.
La jornada abordó las migraciones desde una perspectiva multidimensional, atendiendo a los factores políticos, sociales, económicos y humanitarios que intervienen en estos procesos. Frente a interpretaciones simplificadas, las diferentes intervenciones incidieron en la necesidad de incorporar conocimiento científico, experiencia sobre el terreno y las propias trayectorias de las personas migrantes.
Investigar las migraciones más allá de las cifras
Esta aproximación conecta con una de las líneas de investigación que desarrolla la Universidad Loyola dentro del CIR en Migraciones de UNIJES. El equipo liderado por Gloria Fernández-Pacheco Alises, responsable del Grupo de Investigación en Migraciones, estudia los derechos humanos en la Frontera Sur y, en particular, las experiencias asociadas a la ruta atlántica hacia España.
El proyecto aborda la frontera como una experiencia vivida y analiza factores como la edad, el género, la salud, las redes sociales o las responsabilidades familiares, además de estudiar la acogida y la inclusión una vez que las personas llegan a España. La investigación incorpora entrevistas a organizaciones, administraciones y organismos internacionales, junto a las historias de vida de jóvenes migrantes.
Fernández-Pacheco ha defendido recientemente, al analizar la situación de Ceuta, la necesidad de alejar la respuesta pública de decisiones condicionadas por la urgencia inmediata. «Se requiere, por tanto, intervenciones a largo plazo basadas en análisis rigurosos y no en alarma social cortoplacista», señala la investigadora, quien apunta también a la necesidad de procesos administrativos individualizados, coordinación institucional y debates políticos sustentados en datos científicos.
Una frontera sur en transformación
La situación de la Frontera Sur ocupó un lugar destacado durante la jornada con la presentación de Dos mares, un rumbo. Informe SJM Frontera Sur 2026, a cargo de Josep (Pep) Buades Fuster, SJ, especialista en migraciones y miembro del Servicio Jesuita a Migrantes.
Buades recurrió a la actualidad de Ceuta para explicar una realidad más amplia: las rutas migratorias hacia España cambian continuamente en función de numerosos factores. Por ello, matizó que la situación ceutí no permite por sí sola interpretar la evolución de los flujos.
«Ceuta no nos dice cómo están cambiando las rutas migratorias en España. Argelia nos dice cómo cambian las rutas migratorias en España», explicó. En los últimos meses, señaló, personas que anteriormente utilizaban la ruta atlántica están accediendo de nuevo a través de Argelia, incluidos grupos procedentes de África Occidental y Oriental. «Todo cambia y ahora estamos viendo mucho Ceuta, pero hay que mirar otros sitios», resumió.
Su intervención permitió contextualizar los movimientos registrados durante los últimos años entre Canarias, Ceuta y Melilla y las rutas procedentes de Argelia, mostrando la dificultad de interpretar las migraciones a partir de una única fotografía temporal.
La protección de los menores
Ceuta permitió además situar en el centro de la conversación la situación de los niños, niñas y adolescentes que llegan solos. Para Buades, cualquier respuesta debe partir de una premisa fundamental: determinar de manera individualizada cuál es el interés superior de cada menor.
Ese interés puede implicar, según las circunstancias, el retorno con su familia, la protección pública en el lugar en el que ha crecido o la protección en el territorio al que ha llegado. «El discernimiento de ese interés superior es prioritario y es muy delicado», advirtió.
La reflexión enlazó con otro de los asuntos presentes durante la jornada: cómo compatibilizar la gestión de situaciones de llegada extraordinarias con sistemas de protección capaces de preservar los derechos de cada persona, especialmente cuando se trata de menores.
Universidades y organizaciones ante un reto global
Entre las intervenciones destacó también la de Alberto Ares Mateos, SJ, director del Servicio Jesuita a Refugiados en Europa (JRS Europe), quien presentó las principales líneas de trabajo de esta organización y de la IAJU Migration Task Force. Su participación permitió explorar las posibilidades de colaboración entre universidades de la red jesuita internacional y organizaciones que trabajan directamente con personas desplazadas y refugiadas.
La presencia de representantes de la Organización Internacional para las Migraciones amplió el diálogo con una perspectiva internacional sobre los desafíos que afrontan instituciones y organismos especializados. El intercambio permitió conectar la investigación académica con la experiencia de quienes intervienen sobre el terreno.
La sesión concluyó con una lectura compartida y una reflexión inspirada en el mensaje del Santo Padre con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. La situación de los menores migrantes y la responsabilidad compartida en los procesos de acogida, acompañamiento e integración ocuparon un lugar destacado en esta conversación final.
El encuentro mostró así el papel que puede desempeñar la universidad como espacio de conexión entre investigación, acción social y debate público. Comprender las migraciones exige atender a los datos, pero también a las experiencias que hay detrás de ellos y a las transformaciones de unas rutas que cambian constantemente. Un conocimiento necesario para abordar las políticas de acogida y protección desde el rigor y el respeto a los derechos humanos.



