Por Gregorio Alcalá, codirector del Experto en Soporte Vital de Loyola Global Learning.
Ante una parada cardio-respiratoria, los primeros minutos son determinantes y la actuación inmediata puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En este contexto, la formación en soporte vital constituye una competencia esencial para cualquier profesional sanitario, independientemente de su especialidad o ámbito de ejercicio.
Las recomendaciones internacionales actuales insisten en que todos los profesionales de la salud deben ser capaces de reconocer precozmente una situación de emergencia, activar los sistemas de respuesta adecuados e iniciar maniobras de soporte vital con rapidez y eficacia. La evidencia científica ha demostrado que una reanimación cardiopulmonar de calidad, junto con una desfibrilación precoz cuando está indicada, incrementa de forma muy significativa las probabilidades de supervivencia del paciente.
Sin embargo, existe una realidad que merece una profunda reflexión. A pesar de la importancia clínica y social de estas competencias, la formación en soporte vital continúa ocupando un espacio reducido en numerosos planes de estudio de las titulaciones sanitarias. En muchas universidades, estos contenidos se limitan a unas pocas horas teóricas o prácticas, cuando no aparecen integrados de forma transversal sin un entrenamiento específico que garantice la adquisición de habilidades.
Esta situación provoca que numerosos estudiantes finalicen sus estudios universitarios sin haber desarrollado la confianza necesaria para enfrentarse a una emergencia vital real. Las técnicas de soporte vital no son únicamente conocimientos teóricos; requieren entrenamiento práctico, simulación clínica y actualización periódica. Se trata de habilidades psicomotoras cuya retención disminuye con rapidez si no se practican de forma continuada, motivo por el cual las principales sociedades científicas recomiendan programas de reciclaje regulares.
Formación en soporte vital
Las universidades, como instituciones responsables de formar a los futuros profesionales, tienen la oportunidad y la responsabilidad de reforzar estos contenidos dentro de sus programas académicos.
Por ello, en Loyola Global Learning, el centro de formación a lo largo de la vida de la Universidad Loyola, ponemos en marcha el Experto en Soporte Vital, donde incorporamos metodologías docentes basadas en simulación clínica.
Los escenarios simulados permiten entrenar no solo las maniobras técnicas, sino también competencias como el liderazgo, el trabajo en equipo, la comunicación efectiva y la toma de decisiones bajo presión. Estas habilidades no técnicas son igualmente determinantes para mejorar los resultados de la atención a pacientes en situación crítica.
Además, es igual de importante la necesidad de formación en soporte vital trasciende el entorno hospitalario. Enfermeros, médicos, fisioterapeutas, odontólogos, farmacéuticos y otros profesionales sanitarios pueden verse implicados en la atención inicial de una emergencia tanto en centros sanitarios como en consultas, residencias, centros educativos o espacios públicos. Disponer de una preparación adecuada incrementa la seguridad del paciente y fortalece la capacidad de respuesta del sistema sanitario.
En una disciplina donde cada segundo cuenta, formar adecuadamente a quienes estarán al lado del paciente constituye una de las inversiones más valiosas que puede realizar cualquier sistema educativo y sanitario.



