La jornada reconoció a los nuevos doctores del curso y premió la mejor propuesta de investigación colaborativa sobre envejecimiento saludable. Contó con conferencias sobre inteligencia artificial, dinámicas colaborativas y propuestas culturales reforzaron una edición con mayor presencia de innovación y transferencia.
Más de un centenar de investigadores e investigadoras, personal de apoyo a la investigación y doctorandos participaron en las II Jornadas de Investigación Interdisciplinares de la Universidad Loyola, una iniciativa concebida para fortalecer la colaboración entre disciplinas, fomentar la innovación y generar nuevas ideas capaces de dar respuesta a algunos de los principales desafíos sociales. La jornada combinó ciencia, cultura y creatividad en un formato diseñado para favorecer el encuentro entre investigadores de ámbitos muy diversos.
El conocimiento crece cuando se comparte
En la inauguración, el rector, Fabio Gómez-Estern, destacó que la investigación constituye una de las grandes misiones de la Universidad Loyola y defendió una ciencia "comprometida con las personas y con los grandes desafíos de nuestro tiempo". Recordó que los problemas actuales —desde la inteligencia artificial hasta el envejecimiento, la sostenibilidad o las desigualdades sociales— requieren enfoques cada vez más interdisciplinares y espacios que favorezcan el diálogo entre investigadores.
Por su parte, la vicerrectora de Investigación, Mercedes Torres, dio la bienvenida a los asistentes subrayando que el rápido crecimiento experimentado por la investigación en la Universidad Loyola hace más necesario que nunca generar oportunidades para conocerse y colaborar. "Muchas veces la mejor colaboración científica no surge de una reunión formal, sino de una conversación durante un café", señaló al explicar el objetivo de unas jornadas concebidas para descubrir oportunidades de investigación conjunta más allá de los propios departamentos.

La jornada comenzó además con la ceremonia de investidura de los nuevos doctores y doctoras del curso académico, así como con la entrega del Premio Extraordinario de Doctorado, poniendo en valor el talento investigador que continúa incorporándose a la universidad.
La inteligencia artificial, la transferencia y el impacto de la investigación
Uno de los momentos centrales de la mañana fue la conferencia del experto en transferencia tecnológica Néstor Rodríguez, quien analizó cómo la inteligencia artificial generativa está transformando la investigación, la transferencia de conocimiento y la propia organización de las universidades. Durante su intervención defendió que la IA no debe entenderse únicamente como una herramienta tecnológica, sino como un elemento capaz de rediseñar procesos completos y acelerar el impacto social de la investigación.
De forma paralela, Alberto Moriana ofreció la conferencia "Arte y ciencia en la construcción de relaciones en el mundo de los negocios", donde abordó cómo la creatividad puede enriquecer los procesos de innovación y colaboración en los entornos profesionales.
Doce retos para imaginar la investigación del futuro
La actividad central de la jornada reunió a equipos formados por investigadores de distintas áreas de conocimiento, que trabajaron conjuntamente para diseñar propuestas de investigación capaces de responder a doce grandes retos sociales.
Entre ellos figuraban la salud mental comunitaria, la inteligencia artificial responsable, la resiliencia frente al cambio climático, la inclusión laboral de personas con discapacidad, el envejecimiento saludable, la alimentación sostenible, la integración de personas migrantes, la educación digital, la medicina personalizada, la cultura como herramienta de cohesión social, la bioeconomía circular o la lucha contra la despoblación.
Durante varias horas, los grupos construyeron preguntas de investigación, metodologías, rutas de impacto y estrategias de transferencia que posteriormente defendieron mediante presentaciones breves ante el resto de los participantes.
El jurado otorgó el reconocimiento a la mejor propuesta al equipo que trabajó el reto "Envejecer con autonomía", centrado en desarrollar modelos capaces de anticipar la fragilidad y favorecer un envejecimiento saludable mediante intervenciones personalizadas y comunitarias. La propuesta, denominada Proyecto SENDA, planteó combinar herramientas de detección temprana, ejercicio individualizado, musicoterapia y redes comunitarias para preservar la autonomía de las personas mayores y facilitar la transferencia de los resultados a través de manuales de buenas prácticas.

Cuando la ciencia dialoga con la cultura
Uno de los rasgos diferenciales de esta segunda edición fue la integración de la cultura como parte de la experiencia investigadora.
La jornada estuvo conducida por el decano de la Facultad de Comunicación y Artes, José Antonio Muñiz, quien abrió el encuentro interpretando un preludio de Johann Sebastian Bach y articuló el conjunto de la jornada mediante referencias al arte, la filosofía y la tradición humanista de la Universidad Loyola. Su intervención recordó que la investigación y la creación artística comparten la curiosidad, la búsqueda de sentido y la capacidad de formular nuevas preguntas, una idea reforzada también por varias intervenciones teatrales y el cierre musical por parte de los mismos alumnos de los grados de artes escénicas.
Una comunidad investigadora más conectada
Con esta segunda edición, la Universidad Loyola consolida unas jornadas concebidas para favorecer el encuentro entre investigadores e investigadoras de diferentes disciplinas, generar nuevas colaboraciones e impulsar proyectos con mayor capacidad de transferencia e impacto social.
Más allá de las conferencias y los reconocimientos, la jornada dejó una idea compartida por buena parte de los asistentes: los grandes desafíos de nuestro tiempo solo podrán abordarse desde una investigación abierta, colaborativa y capaz de integrar conocimientos diversos.



