Estudiantes de Ingeniería de las cuatro universidades jesuitas de España – Loyola, IQS, Deusto y Comillas – han construido unas sillas autónomas capaces de moverse de forma segura por un circuito inspirado en un entorno hospitalario. Los prototipos han sido presentados y evaluados esta semana en la III edición del SocialTech Challenge, celebrada en el Centro de Simulación Clínica Avanzada de la Universidad Loyola, en Sevilla.
El equipo de la Universidad de Deusto se ha alzado con el primer premio de esta edición, que ha sido entregado por el rector de la Universidad Loyola, Fabio Gómez-Estern, gracias a su propuesta de silla autónoma. El jurado ha valorado especialmente que se trata de un proyecto muy completo y el que mejor desempeño ha tenido en las pruebas dinámicas; pero también han destacado la eficiencia de este, ya que el equipo ha cogido un recurso que ya tienen en los hospitales, la silla de ruedas, y le han aportado el extra de la funcionalidad con la plataforma, que se puede instalar y desinstalar. Por otro lado, el equipo de la Universidad Pontificia de Comillas ha obtenido el segundo premio.

El equipo de Comillas, junto a Ana García Mina, delegada de Unijes.
Ingeniería, tecnología y compromiso social
SocialTech Challenge es una competición que combina la pasión por la ingeniería y la tecnología con el compromiso social. Cada año, equipos formados por estudiantes de las Escuelas Técnicas Superiores de Ingeniería de las cuatro universidades participantes diseñan, construyen y prueban un prototipo de silla autónoma. Busca fomentar la creatividad, la colaboración y la innovación aplicada a retos reales, demostrando cómo la tecnología puede contribuir a mejorar la vida de las personas.

Instante de las pruebas dinámicas en el Centro de Simulación Clínica Avanzada.
Para que sea posible la construcción de las sillas, sus pruebas y desarrolla, la iniciativa cuenta con patrocinadores de primer nivel como Fundación Iberdrola, Fundación Senner, UNIJES, Caja de Ingenieros, Diputación de Sevilla, Abero Medic, CitySightseeing Sevilla e IBM.
En esta tercera edición, el reto se ha centrado en el ámbito hospitalario. Los equipos han tenido que diseñar soluciones capaces de facilitar los traslados de personas con movilidad reducida en espacios sanitarios, teniendo en cuenta aspectos como la seguridad, la autonomía, la ergonomía, la navegación inteligente y la adaptación a un entorno especialmente sensible. Los prototipos se han probado en un circuito creado en el Centro de Simulación Clínica Avanzada, que incluye distintos servicios hospitalarios, con obstáculos y situaciones que simulan necesidades reales de pacientes y profesionales sanitarios.
Más allá de la complejidad técnica, el proyecto ha tenido una finalidad social muy clara: mejorar la accesibilidad y la atención a personas con movilidad reducida. En el caso del equipo de Loyola, los estudiantes han trabajado en contacto con profesionales sanitarios para comprender mejor las necesidades de pacientes y personal médico. A partir de esa escucha, han incorporado soluciones pensadas específicamente para un entorno hospitalario, como respaldos que permiten apoyar mejor la cabeza de personas mareadas o con dificultades de movilidad.

El equipo de IQS recoge su diploma de participación.

El equipo de la Universidad Loyola recoge su diploma de participación.
“Este año hemos decidido construirlo todo aquí, en la Universidad. Hemos encargado perfiles de acero, barras y plataformas de aluminio, algo de madera, y hemos hecho todo el diseño aquí. También realizamos simulaciones para comprobar que la estructura aguantaba las medidas y exigencias del concurso”, explica Pablo Carneado, alumno de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad Loyola y miembro del equipo participante.
Pablo Millán, director de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad Loyola, ha subrayado que SocialTech Challenge consolida su papel como una iniciativa universitaria que pone la ingeniería al servicio de las personas. “Como instituciones de la Compañía de Jesús, nuestra misión en trabajar por y para las personas a través de la formación, el conocimiento y la investigación. En esta competición, la tecnología deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en una herramienta capaz de mejorar la autonomía, la seguridad y la calidad de vida de quienes más lo necesitan”.




