Esther, estudiante del Doble Máster Universitario en Psicología General Sanitaria y Atención Temprana de la Universidad Loyola, resume su paso por el programa con una palabra clave: gratitud. Gratitud hacia sus compañeras, hacia el equipo docente y hacia los profesionales que la han acompañado durante estos meses de formación.
Para Esther, uno de los aspectos más valiosos del máster ha sido el grupo humano que se ha creado en el aula. “Hemos sido una piña”, destaca. La relación con sus compañeras ha sido una parte fundamental de su experiencia, no solo por el apoyo mutuo, sino también por todo lo aprendido de manera compartida durante el curso.
Profesionales que enseñan desde la experiencia
Otro de los elementos que más destaca Esther es la calidad humana y profesional del profesorado. En el Doble Máster Universitario en Psicología General Sanitaria y Atención Temprana, el alumnado aprende de profesionales en activo, muchos de ellos vinculados al ámbito sanitario y asistencial, que trasladan al aula su experiencia diaria.
“La profesionalidad que tienen, la empatía con su profesión, el cuidado y el trato” son algunos de los aspectos que Esther subraya de los docentes. Para ella, no solo ha sido importante lo que han enseñado, sino también cómo lo han hecho: transmitiendo valores, sensibilidad y compromiso con las personas.
Durante el máster, Esther ha podido acercarse a casos reales y conocer de primera mano la práctica profesional. Esta metodología le ha permitido conectar la teoría con el ejercicio diario de la psicología y la atención temprana, adquiriendo herramientas útiles para su futuro laboral.
Una formación que abre camino profesional
Las prácticas del máster las ha realizado en el Centro de Atención Infantil Temprana del Hospital San Juan de Dios Sevilla. Una experiencia que considera fundamental para poder desarrollar hoy en día su trabajo.
Precisamente, tras finalizar el máster, Esther ha conseguido trabajar como Psicóloga, algo que vive con especial orgullo después de años de esfuerzo académico. “Me siento muy orgullosa de haber conseguido trabajar en lo mío después de seis años estudiando, después de una carrera y dos másteres”, afirma.
Su experiencia en Loyola ha sido clave para afrontar esta nueva etapa profesional con seguridad y vocación. Gracias a la formación recibida, asegura que puede desarrollar su trabajo “de una manera muy gratificante” en su día a día.
Su testimonio refleja el valor de una formación práctica, cercana y humana, orientada a preparar a profesionales capaces de responder a las necesidades reales de las personas y de la sociedad.



