La investigación amplía la evaluación de estos proyectos más allá del aprendizaje del alumnado para analizar también los cambios que generan en las comunidades, las organizaciones sociales y las propias universidades.
La estudiante del Programa de Doctorado en Desarrollo Inclusivo y Sostenible con Mención Internacional de la Universidad Loyola, Cecilia de Arriba Rivas, ha defendido su tesis doctoral titulada "Investigación cualitativa, basada en las voces de entidades sociales, para construir una rúbrica que oriente los programas de Aprendizaje-Servicio Universitario hacia la promoción de la justicia social con enfoque crítico", obteniendo la calificación de sobresaliente.
Una mirada más allá del aprendizaje del alumnado
El aprendizaje-servicio es una metodología educativa que combina la formación académica con la realización de un servicio orientado a responder a necesidades sociales reales. En las últimas décadas, su presencia en las universidades ha aumentado y numerosos estudios han analizado sus beneficios para el alumnado, desde la adquisición de conocimientos y competencias hasta el desarrollo del compromiso cívico.
La tesis de Cecilia de Arriba amplía esta perspectiva y pone el foco en una cuestión menos estudiada: qué efectos tienen estos proyectos en las entidades sociales y las comunidades que participan en ellos.
Desde este planteamiento, evaluar una iniciativa de aprendizaje-servicio no consiste únicamente en determinar qué ha aprendido el alumnado. La investigación propone analizar también qué tipo de relaciones se establecen entre la universidad y la comunidad, qué transformaciones experimentan los diferentes actores implicados y en qué medida estos proyectos pueden contribuir a afrontar situaciones de desigualdad e injusticia social.
El trabajo parte así de la necesidad de incorporar de manera más sistemática las voces y experiencias de las entidades sociales tanto en el diseño como en la evaluación de estas iniciativas. Las organizaciones dejan de ser entendidas únicamente como receptoras de un servicio y pasan a ocupar una posición central para comprender el impacto generado.
Tres contextos para estudiar la transformación social
La investigación se ha desarrollado desde la Teoría Fundamentada Constructivista, una metodología cualitativa que permite construir categorías y explicaciones a partir del análisis progresivo de los datos y de las experiencias de las personas participantes.
El trabajo se articula en tres estudios desarrollados en contextos diferentes. El primero analiza un proyecto socioeducativo realizado en centros educativos de Andalucía. El segundo estudia la experiencia de entidades vinculadas a la Compañía de Jesús que trabajan en Europa y comparten un compromiso con la dimensión social. El tercero examina programas consolidados de aprendizaje-servicio de la Universidad Católica de Córdoba, en Argentina, perteneciente a la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL).
La combinación de estos tres escenarios ha permitido aproximarse al aprendizaje-servicio desde realidades institucionales y sociales distintas e identificar elementos comunes relacionados con la participación de las comunidades, la reciprocidad y la capacidad transformadora de los proyectos.
Una herramienta para diseñar y evaluar los proyectos
A partir de los resultados de la investigación, la tesis propone una tabla de orientación y una rúbrica de evaluación que permiten analizar los programas de aprendizaje-servicio desde una perspectiva de justicia social.
Estas herramientas no están pensadas únicamente para valorar los resultados una vez concluido un proyecto. También pueden utilizarse durante su diseño para promover una reflexión compartida entre universidades y entidades sociales sobre los objetivos que persiguen, el tipo de relaciones que establecen y las transformaciones que buscan generar.
La propuesta permite observar diferentes niveles de cambio, desde las transformaciones experimentadas por las personas participantes hasta los procesos que afectan a las organizaciones y comunidades o, en un plano más amplio, a determinadas estructuras, políticas y dinámicas institucionales.
De este modo, la tesis plantea que el potencial del aprendizaje-servicio va más allá de prestar un servicio a una comunidad o mejorar la formación académica del alumnado. Su impacto puede encontrarse también en la capacidad para generar relaciones más recíprocas entre universidad y sociedad, fortalecer a las organizaciones participantes y contribuir a procesos de transformación social sostenidos en el tiempo.
Una línea de trabajo consolidada en la Universidad Loyola
La investigación se enmarca además en una línea de trabajo que la Universidad Loyola viene desarrollando en torno al aprendizaje-servicio como metodología para conectar la formación universitaria con las necesidades sociales. La Universidad ha participado junto con otros centros de UNIJES en iniciativas dirigidas a avanzar en su institucionalización y ha impulsado proyectos de innovación docente, investigación y espacios de encuentro con entidades del tercer sector.
Esta trayectoria ha prestado especial atención a la construcción de relaciones de reciprocidad entre universidad y comunidad, uno de los aspectos centrales de la tesis de Cecilia de Arriba. La propia investigadora ha participado en proyectos de la Universidad Loyola orientados a analizar el aprendizaje-servicio como herramienta para la formación integral del alumnado y la transformación moral y social.
La tesis aporta así una nueva dimensión a este recorrido: incorporar de forma más sistemática la perspectiva de las entidades sociales para evaluar qué cambia realmente cuando universidad y comunidad trabajan juntas y disponer de herramientas que ayuden a orientar estos proyectos hacia la justicia social.
La tesis ha sido dirigida por los profesores doctores Eduardo Ibáñez Ruiz del Portal e Ignacio Sepúlveda del Río, y tutorizada por el profesor doctor Juan Antonio Senent de Frutos.
El tribunal ha estado constituido por el Dr. Andrew Furco (University of Minnesota) como presidente; el Dr. Lorenzo Estepa Mohedano (Universidad Loyola) como secretario; y el Dr. Ricardo Carbone (Universidad Católica de Temuco) como vocal.



