"Una escuela que apueste por integrar la tecnología en sus proyectos educativos, será una escuela mucho más cercana a la realidad de su alumnado"

Ramón Rodríguez Galán, también conocido como Profe Ramón, es maestro de educación primaria y un referente en cuanto a educación y tecnología se refiere.

Embajador en España de diferentes aplicaciones de gamificación, videojuegos y herramientas digitales que, integradas en proyectos educativos, acercan la tecnología a la educación y tienden puentes entre la escuela y la realidad de los estudiantes. Cuenta con más de 36 mil seguidores en Twitter y es el escritor del libro #SoyMaestro: de tuit en tuit.

Cuando ha impartido una masterclass sobre educación y tecnología a los estudiantes del Máster Universitario en Formación del Profesorado de Loyola Másteres, la escuela de posgrado de la Universidad Loyola, hemos tenido la oportunidad de charlar con él para reflexionar sobre el sistema educativo español y sus retos presentes y futuros.

Pregunta (P). En 2018 se hizo viral un tuit en el que publicó otro tipo de “notas”, criticando las notas numéricas y apostando por calificaciones más personales. ¿Qué tipo de educación cree que se debe potenciar desde la escuela?

Respuesta (R). Cada día estoy más convencido de que las notas numéricas, al menos en Primaria, no deberían existir. La publicación de las “otras notas” fue una declaración de intenciones, como un golpe encima de la mesa para decir que podemos (y creo que debemos) evaluar de otra manera a nuestro alumnado. Un número jamás podrá resumir todo lo que un niño o una niña a aprendido, experimentado, compartido y vivido en todo un trimestre. Más allá de las notas, cada niño posee unas cualidades excepcionales que les hacen único y especial, y creo que deben saberlo, creo que merecen un espacio en el que les informemos de todo eso.

(P). En España se valora más el aprendizaje de “memorieta” que, por ejemplo, aprender mediante trabajos prácticos, dinámicos y en grupo como en otros sistemas educativos. ¿Por qué sucede esto? ¿Deberíamos cambiarlo?

(R). Es cierto que el peso del examen, y de tipo de pruebas parecidas, sigue siendo alto en muchas ocasiones. Pero quiero creer que cada vez son más los centros que complementan estos exámenes con otro tipo de actividades más encaminadas a trabajar de manera realmente competencial en las que no solo se desarrolla la memoria. A mí, personalmente, no me gustan los exámenes como tal.

Soy tutor en sexto de primaria y sé que, en secundaria, tendrán que enfrentarse a muchos exámenes. Creo que sería un mal profesional si no los preparase para lo que se van a encontrar. Pero en cursos inferiores de primaria, no termino de entender la necesidad de hacer exámenes, cuando hay tantas maneras de trabajar y de evaluar a nuestro alumnado mucho más ricas para estas edades tan tempranas. Además, en muchas ocasiones, hay un exceso de exámenes que generan mucho estrés entre el alumnado y sus familias.

(P). Ha impartido una masterclass sobre educación y tecnología a los estudiantes del Máster Universitario en Formación del Profesorado de la Universidad Loyola. ¿Cómo las nuevas tecnologías pueden facilitar el trabajo de los maestros?

(R). Sobre todo, lo pueden enriquecer, que es de lo que se trata. Debemos entender la tecnología como una aliada para nuestro trabajo. La pandemia, aunque no de la mejor manera, ha abierto para muchos un mundo nuevo en el que, aún con mucho por aprender, podemos beneficiarnos todos. Eso sí, siempre con mucha mesura. La tecnología debe entrar a formar parte de nuestros proyectos educativos con coherencia y con paciencia, siempre que llegue para ayudar y enriquecer. Porque la tecnología también llega con algunos inconvenientes que debemos conocer para poder superar: instalaciones, infraestructuras, recursos, etc. Aspectos en los que aún queda mucho camino por recorrer.

(P). ¿Qué beneficios tienen las TIC para los estudiantes en el ámbito educativo?

(R). Los beneficios son muchos, también sus peligros, porque la tecnología, entre otras cosas, tiene un gran poder de distracción. Podemos hablar de la motivación, del poder de interacción que nos brindan, de la capacidad de enriquecer el trabajo cooperativo, la facilidad que les da a la hora de utilizar diferentes formatos para sus trabajos y proyectos educativos, y un largo etcétera. Pero, sobre todo, tiende puentes entre la escuela y la realidad que viven fuera de ella. Nuestros niños y adolescentes viven su ocio, sus estudios y su vida social muy ligados a la tecnología, a las redes sociales. Una escuela que apueste, por poco que sea, por integrar la tecnología en sus proyectos educativos, será una escuela mucho más cercana a la realidad de su alumnado.

(P). La reciente reforma educativa elimina las calificaciones numéricas también en la Educación Secundaria Obligatoria. ¿Será positivo para los estudiantes?

(R). Aunque mi ámbito es el de primaria, estoy convencido de que eliminar las calificaciones numéricas es positivo, siempre he luchado por eso. Ahora bien, eliminar las calificaciones numéricas para reemplazarlas por otro lenguaje equivalente es seguir haciendo lo mismo. Aspiro a un boletín de notas que informe del progreso, necesidades y logros del alumnado, sin necesidad de etiquetar con calificaciones o palabras cada una de esas facetas.

(P). Igualmente, se plantea un cambio radical en cuanto a las repeticiones de curso: una persona que haya repetido una vez en primaria y otra en secundaria no podría repetir una tercera vez en secundaria. ¿Supondrá una disminución de los esfuerzos de los estudiantes, ya que aun suspendiendo pasarán de curso?

(R). Como ha pasado siempre, habrá casos de todo tipo. Cuando se plantea la repetición de un alumno, se hace atendiendo a muchísimos factores diferentes y sopesando al máximo los pros y los contras de todos esos factores. Esas repeticiones suelen favorecer el progreso y aprendizaje del alumno en cuestión, pero también existen casos en los que no es así. Por eso, creo que esa norma no cambiará mucho la situación actual en cuanto a las repeticiones.

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