Entrevista a Julia Linares Martín, alumna de 4º de ADE

Julia, durante su estancia en India

“Loyola me ha hecho crecer como persona y me ha inculcado valores que aplico en mi forma de vivir y de actuar”

Está a punto de terminar la titulación de Administración y Dirección de Empresas (ADE). Nació en Barcelona, pero decidió venirse a Córdoba para estudiar en la Universidad Loyola Andalucía. 

Su sueño es dar la vuelta al mundo y su lugar favorito para ser feliz es cualquiera en el que pueda estar con gente a la que quiere. Se define como una persona feliz y constante... y se apunta a todo lo que pueda aportarle algo positivo. Una de sus películas favoritas es "Una mente maravillosa", tal vez porque lo que más admira en las personas es la humildad, la confianza y la lucha por conseguir sus sueños.

Su trayectoria en Loyola no deja dudas, es una persona activa, apasionada, solidaria y comprometida. 

P.- ¿Por qué decidiste estudiar esta ADE?

R.- Decidí estudiar esta carrera porque tenía claro que quería hacer algo de Empresa, pero no sabía específicamente que parte de ella me gustaría. ADE te proporciona todas esas partes que constituyen una empresa y después de cuatro años sé para donde quiero tirar y lo que no me gusta.

P.- ¿Qué es lo que más te gusta de la carrera?

R.- Siempre hay asignaturas que te gustan más y que te gustan menos. Pero me parece muy interesante hablaros del nuevo Trabajo de Final de Grado que se hace en la Universidad Loyola Andalucía. Ahora se llama Simulación. Se hacen grupos de 5 personas y cada una de ellas se encarga de un departamento de la Empresa. Mediante un simulador hay un mercado y cada grupo es una empresa. Se empieza desde un punto inicial y a partir de ahí tienes que tomar decisiones teniendo en cuenta toda la empresa para sobrevivir en el mercado. Se pone en práctica absolutamente todo lo que has aprendido en los tres años anteriores. Es algo interesantísimo y aplicas todo lo que antes había sido teoría.

P.- ¿Cómo es el trato con el profesorado de Loyola?

R.- El profesorado de Loyola es muy cercano, siempre dispuestos a ayudar. Se preocupan por ti y si hay alguna situación extraordinaria se ponen a tu total disposición para llegar a una solución. Parece una tontería, pero te saludan por los pasillos y saben tu nombre, algo que hace ir a la universidad un lugar agradable y no un lugar desconocido.

P.- ¿Cuándo decidiste estudiar esta carrera?

R.- Desde que empecé bachillerato sabía que quería hacer algo de Empresa. Fue a partir de hablar con distintas personas que me decidí por estudiar ADE.

P.- ¿Te interesa alguna otra actividad que ofrezca la universidad (Debate, teatro, deportes, voluntariado)?

R.- Desde que entré en la universidad me metí en el voluntariado. En mi caso, en la ONG InteRed. Cada domingo nos reunimos y planificamos diferentes actividades, al mismo tiempo que nos formamos en temas de genero e igualdad.

También me involucré con el servicio de Relaciones Internacionales, ya que me encanta conocer a gente de todos los países. Me contrataron como becaria y llevo trabajando desde entonces con ellos, aprendiendo a trabajar en equipo, haciendo proyectos para grupos americanos, ayudando a los estudiantes a escoger sus asignaturas, acogerlos cuando llegan, etc.

P.- Cuéntanos tu experiencia en La India: dónde fuiste, con quién, qué hiciste, cuánto tiempo, qué has sentido al estar allí, etc.

r.- El verano pasado tuve la oportunidad de ir a la India con la ONG EDIW (Educación para un Mundo Interdependiente). Fui a una ciudad llamada Honnavar, donde la insitución teresiana tenía diferentes proyectos en marcha. Nosotros sólo fuimos a apoyar durante un par de semana. Los proyectos que yo hacía eran: Librería Móbil por las mañana y clases de Informática por la tarde tanto a adultos como a jóvenes y niños. Por la mañana nos íbamos a las escuelas del estado (las que la subvención viene del estado, es decir, las más pobres) y dábamos clases de inglés o simplemente jugábamos.

Nunca sabíamos lo que nos íbamos a encontrar, podía ser una escuela de 50 estudiantes de entre 4 a 14 años o una solo de 25 alumnos. No sabíamos su nivel de inglés ni académico. Por lo tanto, hasta que no llegábamos al sitio no sabíamos que podíamos hacer con ellos, así que siempre teníamos preparados diferentes actividades y nos adaptábamos.

Teníamos que movernos en los buses públicos, y podíamos estar esperando una hora hasta que llegara y otra hora de viaje. Ahí te das cuenta de las facilidades que tenemos nosotros, de que algo tan sencillo como saber el horario del bus, es un lujo para ellos.

La actividad de por la tarde era enseñar Word, PPT y Excel a personas de todas las edades. Era bonito ver que la gente más joven enseñaba a los adultos porque normalmente ellos nos entendían mejor y les podían explicar las cosas en su idioma. Cada vez que la clase se acababa nos daban mil millones de gracias una y otra vez. Nos los encontrábamos por la calle y nos hacían entrar en sus casas para darnos algo de comer.

Te das cuenta que para vivir necesitas poco, muy poco. Te planteas que es ser feliz, y que es ser pobre, porque con lo poco que ellos tenían y sin tener las necesidades básicas cubiertas, no paraban de sonreír. Aprendes que porqué nuestra cultura sea la occidental no es la que prevalece a ninguna, no puedes pretender que ellos cambien su forma de hacer las cosas. Tu eres un simple observador y si respetas, puedes convivir con ellos, porque te abren las puertas de su casa. Aún se me pone la piel de gallina cuando recuerdo lo agradecidos que eran, cuando realmente la agradecida soy yo.

P.- ¿Qué está significando para ti la Universidad Loyola?

R.- Dejando aparte el aspecto académico, Loyola me está haciendo crecer como persona, inculcando unos valores que se trasladan a mi forma de actuar y vivir. Para mí lo más importante es la sensibilización social, e intento que en todo lo que hago haya un fin social.

P.- ¿Quién es la persona a la que más admiras profesionalmente hablando? ¿Por qué?

R.- Mayte Lara, Directora Asociada del Departamento de Relaciones Internacionales. Entre mil tareas que tiene, dedica una gran parte de su tiempo a atender al alumnado para aconsejarles a la hora de realizar un intercambio académico. Se preocupa por ellos y a los que se dejan, les cuida. Tiene una paciencia infinita y sabe coordinar al grupo con un ambiente excepcional. Es realista y deja el trabajo bien hecho. Sabe cuándo hay que trabajar y cuando se puede estar de broma. Y como persona está fuera de lo normal.

Aunque seguro que tiene cosas muy importantes que atender, le da la misma importancia a la gente de alrededor y a quienes necesitan su ayuda.

P.- El profesor/a que más te ha marcado en Loyola hasta el momento es… ¿Por qué?

R.- Hay muchos profesores que me han aportado mucho, aunque no los haya tenido como profesores en clase. Una de ella es Pilar Castro, profesora de Marketing. Ella fue la que me abrió las puertas a lo que en un futuro quiero dedicarme. Pero, sobre todo, confió en mí para participar en la primera edición del concurso de l’Oréal Brandstorm, donde todo parecía demasiado grande para nosotras. Ella siempre nos hizo ver que nadie es más que tú en ningún aspecto y que con esfuerzo y confianza puedes hasta ganar el concurso e irte a París.

P.- ¿Cómo te ves profesionalmente hablando dentro de cinco años, a qué te gustaría dedicarte?

R.- Me gustaría dedicarme al marketing social, es decir, en empresas sociales no lucrativas. Creo que es el futuro de las empresas ya que lleva al desarrollo de la economía social.

P.- ¿Qué recomendarías a alguien que quiere estudiar la misma carrera que tú?

R.- Que no se quede sólo en la superficialidad de atender a las clases, que explore todas las oportunidades que Loyola le brinda, o las oportunidades que él o ella pueda dar a la universidad, que se busque la vida para llegar a donde quiera.

P.- Ahora que estás a punto de acabar la carrera, ¿qué le dirías/aconsejarías a tu yo de 17 años, cuando tenías que decidir qué hacer después de Bachillerato?

R.- No te agobies, todo va a salir bien. Al final, si vas dando pasos, aunque sean pequeños, sin miedo a equivocarse, vas viendo los resultados y te vas conociendo cada día un poquito más. A por ello, que vas a tener gente a tu lado apoyándote que te van a ayudar en tu camino. Disfruta de la universidad y de las amistades que vas a hacer… Al final, con esfuerzo y constancia, todo sale para adelante. 

Narci G. Jarava

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