Luis Suero: “Es un mito que Derecho sea una carrera teórica. Las leyes afectan a todos los ámbitos de la vida, y en Loyola te enseñan a aplicarla”

Está terminando 2º curso de Derecho y Relaciones Internacionales, pero Luis Suero tiene las ideas muy claras. Enfoca su carrera hacia la Diplomacia, por lo que su objetivo más inmediato es realizar prácticas en alguna Embajada. Le gustaría ser recordado en su profesión por haber contribuido a alguna misión diplomática importante para su país y por ser “amigo de sus amigos” en el terreno personal.

Le encanta la Historia y nos recomienda el último libro que se ha leído, “Imperiofobia, leyenda negra”, de Mª Elvira Roca, una historia sobre por qué en España infravaloramos los logros de nuestro país, algo que, dice, “habla mucho del carácter español frente a otros países”.
Reconoce que la doble titulación requiere mucho esfuerzo, por eso tiene dos trucos infalibles para relajarse y tomar fuerzas: escuchar a Passenger y jugar al paddle. Sabe que para lograr lo que se propone no puede dormirse en los laureles, pero que si sigue trabajando con constancia, llegará a cumplir su sueño.


¿Por qué decidiste estudiar esta carrera?
El Derecho me ha gustado desde pequeño y me viene de familia... mi madre es abogada y cuando la veía trabajar me empezó a gustar eso de “hacer demandas, estudiar las leyes, etc”. Pero además, quería darle un aporte más internacional. Siempre me han llamado la atención las organizaciones internacionales, la UE, la ONU, etc. Si a todo eso sumamos que soy un apasionado de viajar y de conocer otras culturas, Derecho y Relaciones Internacionales era la formación perfecta para mí.


¿Cómo te ves profesionalmente hablando dentro de cinco años, a qué te gustaría dedicarte?
Mi sueño es pertenecer al cuerpo diplomático, es decir, ser embajador, representar a España en algún otro país. Aunque no es fácil llegar, ya que has de superar muchas fases para entrar en la Escuela Diplomática, ese es mi objetivo y tendré que luchar por ello. También me atrae trabajar en algún organismo internacional, como la Unión Europea, la ONU, la Corte Penal Internacional... pero mi primera opción es el Cuerpo Diplomático.


¿A qué destino te gustaría que te enviaran?
Me encantaría ir a Estados Unidos, un país que ofrece muchas oportunidades desde el punto de vista diplomático, ya que es uno de los centros neurálgicos del mundo. Lo que pasa en Estados Unidos afecta al resto del planeta.


¿Qué es lo que más te gusta de la carrera?
Derecho y Relaciones Internacionales es una doble titulación que te permite darle un enfoque muy internacional al derecho simple. Puedes aprender mucho sobre leyes españolas, sobre sus instituciones, pero al mismo tiempo, estás aprendiendo los sistemas políticos y legales en el resto del mundo, los objetivos de desarrollo sostenible, etc. Son carreras muy complementarias y muy aplicables a la práctica...


¿Es verdad el mito de que Derecho es una carrera muy teórica?
Rotundamente no. Al menos en la Universidad Loyola. Las leyes afectan a todos los ámbitos de la vida y en esta universidad llevamos constantemente la teoría a la práctica. Por ejemplo, yendo a consulados, a través de conferencias y clases prácticas de profesionales que explican el día a día de lo que tú estás estudiando, etc. Además, en todas las asignaturas hacemos casos prácticos de cada asunto que vemos. Eso es lo bueno, que siempre aplicamos la teoría que hemos aprendido. Aquí el profesorado no te suelta un rollo y ya está, sino que explica la teoría siempre a través de la práctica. Así que para mí no es verdad que Derecho solo sea de estudiar.


¿Qué importancia tiene para tu carrera hacer un intercambio académico?
Al estar haciendo una doble titulación me planteo hacer el intercambio un poco más adelante, al menos en cuarto curso. Lo haré sobre todo con Relaciones Internacionales, ya que Derecho español es más complicado estudiarlo en otro país. He estado planteándome opciones como Brasil, donde Loyola tiene intercambios muy buenos, aunque también me atrae Estados Unidos, Canadá o Australia, la verdad. Obviamente, en una carrera como Relaciones Internacionales es importante hacer intercambios, para comenzar a conocer otras culturas, otras formas de ser y, sobre todo, mejorar los idiomas.


¿Qué otras cosas te parecen importantes para mejorar en tu profesión?
Yo, por ejemplo, me estoy planteando también irme de voluntariado al extranjero, aunque sea durante los meses de verano. Eso me va a ayudar a conocer otras realidades y a abrir la mente, a darme cuenta de lo afortunado que soy, y que puedo hacer cosas para mejorar la situación del mundo...
También pertenezco al Club de Debate de mi Colegio Mayor. La oratoria es fundamental para cualquier persona, pero aún más para alguien de Derecho y de Relaciones Internacionales, porque me sirve para aprender a hablar en público, para saber argumentar, para buscar información, para ponerme en la mente de gente que no piensa como yo... el debate me parece una de las formaciones más interesantes para cualquier persona.
Y, por supuesto, hacer prácticas... mi próximo paso es solicitarlas para trabajar en una Embajada y empezar ya a cumplir mi sueño.


¿Qué destacarías de la Universidad Loyola?
Desatacaría muchas cosas, pero una de las más importantes para mí es el trato del profesorado. Son gente muy cercana, que te trata sabiendo quién eres, qué necesitas, cuáles son tus capacidades y en qué necesitas mejorar. Y están siempre para lo que necesites. Su disponibilidad para ayudarte es muy importante.
También me encanta el ambiente que hay. Loyola es una universidad en la que coincides con mucha gente, no solo de tu carrera, sino también de otras, así como mucho alumnado internacional que estudia aquí o está de intercambio. Esa diversidad, para mí, es muy interesante y te hace crecer en lo profesional y en lo personal también. Además, al no ser una macrouniversidad, el ambiente es muy familiar y puedes disfrutar de todo lo que ofrece.


El profesor/a que más te ha marcado en Loyola hasta el momento es... 
Sin duda, Pedro Rivas. Me impartió la asignatura Ideas Políticas en primer curso. Es un magnífico profesor. Se nota que sabe muchísimo y la forma que tiene de dar las clases te incita a que lo escuches, te enseña... y siempre que necesitas algo está ahí para ayudarte. Yo he aprendido mucho con él.


¿Qué está suponiendo para ti estudiar en Loyola?
Es una universidad que te abre muchísimas puertas, una universidad global, que te aporta todo en el ámbito profesional, pero que también te forma en lo personal y te aporta una formación en valores, algo importante en todas las disciplinas, pero imprescindible en el ámbito internacional. Se necesitan valores en el mundo en el que vivimos.


¿Qué le recomendarías a alguien que se plantee estudiar Derecho y Relaciones o alguna otra doble titulación?
El mayor consejo que yo le daría es que tenga claro que Derecho es una carrera que supone mucho esfuerzo, no es simplemente estudiar, como dicen por ahí, sino que supone razonar, entender las leyes, intentar aplicarlas... y eso no es fácil. Y si, además, lo complementas con un doble grado, como es mi caso, que sea consciente de que supone también un doble esfuerzo. Si quiere hacer una doble que no lo haga por moda, sino porque sepa que esa segunda carrera le va a aportar lo que está buscando. Te aseguro que es duro estudiar una doble carrera, y no tiene sentido estudiarla porque sí...


¿Qué le dirías a tu YO de 17 años, habiendo vivido lo que has vivido?
Le diría que tenga los pies en el suelo desde el principio, que las cosas hay que trabajárselas. Cuando llegas a la universidad te crees que te vas a comer el mundo, que ya eres mayor, dejas tu casa, tu familia, crees que todo va a ser fácil, divertido, que puedes con todo. Y en realidad, puedes, pero puedes si le dedicas tiempo, con trabajo, esfuerzo y constancia.

Narci Gómez Jarava

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